«¿Cuánto cobro por este ramo?» es la pregunta que una florista se hace cien veces al día — y la que más dinero cuesta responder mal. Poner precios a ojo, «como todo el mundo» o «lo que me parece», es la razón número uno por la que una floristería que vende mucho gana poco. La herramienta que lo arregla tiene nombre de cocina: el escandallo. En este artículo te contamos qué es, cómo hacer el escandallo de un ramo paso a paso y cómo poner precio sin perder dinero.
Escandallo es una palabra que viene de la hostelería: es el cálculo del coste real de un plato — o, en tu caso, de un ramo — sumando todo lo que lleva. No es más que responder con números a «¿cuánto me cuesta a mí hacer esto?» antes de decidir «¿cuánto cobro?».
Sin escandallo, pones precio mirando a la competencia o redondeando. Con escandallo, pones precio sobre tu coste, que es lo único que garantiza que ganas dinero. La diferencia entre las dos formas es, muchas veces, la diferencia entre tener una floristería o tener un hobby caro.
Todo el mundo cuenta el primero. Los otros tres son los que se olvidan — y los que se comen el margen:
Casi todo el mundo calcula la flor y se olvida del material, la merma y su propio tiempo. Esos tres «invisibles» pueden ser el 30–40 % del coste real de un ramo. Un ramo que parece que te deja un buen margen contando solo la flor puede estar dándote pérdidas cuando cuentas todo. Por eso el escandallo se hace entero o no sirve.
Vamos con un ejemplo sencillo. Un ramo de mostrador cualquiera:
| Concepto | Cálculo | Coste |
|---|---|---|
| 12 rosas | 12 × 0,60 € | 7,20 € |
| Verde y relleno | 1,50 € | |
| Material (papel, cinta, tarjeta) | 1,20 € | |
| Coste de materiales | 9,90 € | |
| Merma (15 %) | 9,90 × 0,15 | 1,49 € |
| Tu trabajo (10 min) | 2,50 € | |
| Coste total | 13,89 € |
Ahí tienes el número que de verdad importa: hacer ese ramo te cuesta casi 14 €, no los 7,20 € de la flor. Si lo vendías a 18 € creyendo que ganabas 11, en realidad ganabas poco más de 4. Esa es la trampa de contar solo la flor.
Una vez sabes el coste, el precio es una decisión, no una adivinanza. La forma habitual en floristería es aplicar un multiplicador sobre el coste de la flor (el clásico «por tres» o «por cuatro»), pero es más seguro trabajar sobre el coste total y decidir qué margen quieres.
Con el ejemplo de arriba (coste total 13,89 €):
El multiplicador rápido sirve para el mostrador con prisa, pero conviene revisar de vez en cuando que ese «por tres» sigue cubriendo tu coste real. Cuando sube la flor o cambia tu merma, el multiplicador de siempre puede quedarse corto sin que te enteres.
No vas a hacer este cálculo a mano cada vez que montas un ramo. La idea es hacerlo una vez por cada ramo tipo (el de 20, el de 30, el de novia…), guardarlo como receta y reutilizarlo. Cuando cambie el precio de la flor, actualizas el coste de esa flor y todas tus recetas se recalculan solas. Ahí es donde un programa te ahorra horas y te quita la ceguera.
En el mostrador, un precio un poco corto te cuesta unos euros. En una boda, te cuesta cientos. Los eventos se presupuestan con partidas grandes y meses de antelación, así que un escandallo mal hecho se multiplica.
Por eso el escandallo es la base de un buen presupuesto de evento: cada partida (ramo de novia, centros, arco) es una receta con su coste, y solo así sabes cuánto ganas antes de decir que sí. Lo contamos en el artículo sobre cobrar bodas y eventos sin sustos.
Hacer escandallos en papel funciona, pero se queda desactualizado en cuanto sube la flor. En Evoflor, las recetas con coste y margen hacen el escandallo por ti: defines qué lleva cada ramo, el sistema calcula el coste total (flor, con la merma que le digas) y te muestra el margen a cada precio de venta. Cuando cambia el precio de una flor, todas las recetas que la usan se recalculan solas — nunca más un precio viejo comiéndote el margen. Está en todos los planes, desde 59 €/mes, porque poner bien los precios es lo primero que hace rentable una floristería.
¿Qué es el escandallo de un ramo? Es el cálculo de lo que te cuesta a ti hacer ese ramo, sumando la flor, el material, la merma y tu tiempo de trabajo. Es la base para poner un precio que te deje beneficio en lugar de calcularlo a ojo.
¿Cómo pongo precio a un ramo de flores? Primero calcula su coste total (no solo la flor). Después decide el margen que quieres y súmalo. El clásico «multiplicar la flor por tres o por cuatro» es un atajo, pero conviene comprobar que ese multiplicador cubre de verdad tu coste completo.
¿Tengo que contar mi propio trabajo en el coste? Sí, siempre. Tu tiempo de montar el ramo es un coste real; si no lo cuentas, estás regalando tu mano de obra y tu margen es ficticio. Es el error más común y el que más caro sale.
¿Debo incluir la merma en el precio? Sí. La flor que compras y no vendes la tiene que pagar la que sí vendes. Añadir un porcentaje de merma al coste (por ejemplo un 15 %) hace que tus precios reflejen la realidad. Lo desarrollamos en el artículo sobre mermas de flor.
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