La flor que se marchita en el cubo antes de venderse no hace ruido. No aparece en ninguna factura, no te la reclama nadie, no salta ninguna alarma. Simplemente se va a la basura un jueves cualquiera — y con ella, tu margen. Las mermas de flor son la fuga de dinero más grande y más silenciosa de una floristería. En este artículo te contamos cuánto pierdes de verdad, por qué pasa y cómo controlarlo sin volverte loca.
La flor es un producto vivo y perecedero: se compra fresca, dura unos días y, si no se vende, se tira. En una floristería normal, la merma —flor comprada que nunca se cobra— se mueve entre el 10 % y el 30 % de lo que compras, según cómo lo lleves.
Haz la cuenta con tus números. Si compras 2.000 € de flor al mes y tiras un 20 %, son 400 € al mes a la basura. Casi 5.000 € al año. Es, muchas veces, la diferencia entre una floristería que va justa y una que respira. Y lo peor es que no se ve: como no hay una factura de «flor tirada», el agujero pasa desapercibido mes tras mes.
Una venta perdida la notas: falta el dinero. Una merma no: el dinero nunca llegó a entrar, así que no lo echas de menos. Por eso la merma es tan traicionera — no duele en el momento, duele a final de año cuando los números no cuadran y no sabes por qué.
Casi toda la merma sale de cuatro sitios. Reconócelos y ya tienes medio problema resuelto:
No se trata de llevar un máster en logística. Se trata de cinco hábitos:
Dale la vuelta: la flor que hay que mover hoy es tu mejor materia prima para el ramo del día a buen precio o una oferta rápida de mostrador. Muchas floristerías convierten su merma potencial en ventas de impulso. La flor que ibas a tirar, cobrada aunque sea con menos margen, siempre es mejor que la basura.
Aquí está la conexión que casi nadie hace: la merma es un coste de tu producto, aunque no lo metas en el precio. Si tiras un 20 % de la flor, cada ramo que sí vendes está pagando, en teoría, la flor que tiraste. Si no lo tienes en cuenta al poner precios, tu margen real es más bajo de lo que crees.
Por eso controlar mermas y poner bien los precios son la misma batalla. Cuando calculas el coste de un ramo —el escandallo— tienes que contar con que una parte de la flor no se vende. Ignorarlo es la razón número uno por la que una floristería «que vende mucho» gana poco.
Controlar mermas empieza por saber qué compras, qué vendes y qué se te queda — y eso es justo lo que un programa pone a la vista. En Evoflor, el histórico de ventas te dice qué sale de verdad (para dejar de comprar a ojo), las recetas con coste por tallo te enseñan cuánta flor lleva cada ramo y cuánto te cuesta, y el control de costes te ayuda a poner precios que ya cuenten con la merma. No es magia: es dejar de decidir a ciegas. Y está en todos los planes, desde 59 €/mes.
¿Cuánta merma es normal en una floristería? Entre el 10 % y el 30 % de la flor comprada, según cómo se gestione. Por debajo del 10 % es muy buena gestión; por encima del 20 % hay dinero claro que recuperar rotando, comprando mejor y moviendo la flor a punto.
¿Cómo calculo lo que pierdo por mermas? A lo bruto: compras del mes menos lo que has vendido de esa flor, lo que queda es merma (más lo que sigue en cámara). Aunque sea aproximado, ponerle un número al mes es lo que te empuja a mejorarlo.
¿La merma debería estar en el precio de mis ramos? Sí. Si tiras flor, ese coste lo pagan los ramos que sí vendes. Al calcular el precio de un ramo conviene contar con un porcentaje de merma, o tu margen real será menor del que crees. Lo vemos en el artículo sobre escandallo.
¿Un programa me ayuda a tirar menos flor? No tira la flor por ti, pero te quita la ceguera: saber qué vendes de verdad, qué lleva cada ramo y qué te cuesta es lo que te permite comprar ajustado y poner precios que cuenten con la merma.
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